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Will Eisner: The Centennial Celebration (1917 - 2017)

Will Eisner: The Centennial Celebration

Will Eisner: The Centennial Celebration (1917 - 2017)

Abril 06/The Beer Seekers/Comics: burbujas y viñetas

En 2017 Will Eisner habría cumplido 100 años. Para homenajear al que se conoce como padre de la novela gráfica, la Society of Illustrators de Nueva York ha organizado una exposición conmemorativa del centenario. En ella se repasa la trayectoria de este autor, desde sus comienzos como estudiante de Bellas Artes, sus primeros trabajos en el mundo del comic, su paso por el ejército como soldado e ilustrador y su etapa final, de regreso al mundo del comic y la novela gráfica.

Will Eisner: The Centennial Celebration

Varios originales se exponen, por orden cronológico, en dos salas del edificio de la Sociedad de Ilustradores y se exhibe un documental en el que autores como Joe Kubert, Frank Miller, Stan Lee o Sergio Aragonés hablas de las muchísimas luces y algunas sombras de Eisner.

Un Recuerdo alrededor de Will Eisner y dos notas al margen

En 2014 la histórica incapacidad de los políticos, entre otros, de una región española llamada Asturias hizo que el que fuera Certamen de cómic más antiguo de España y el segundo de Europa desapareciera por falta de presupuesto. Para que los lectores se hagan una idea del calibre de este Salón Internacional del Comic del Principado de Asturias, citaré alguno de los autores invitados:

Jodorowsky, Burne Hoggart, Hermann, Moebius, Georges Bess, Neil Gaiman, Brian Bolland, Buscema, Joe Kubert, Lee Falk, Mignola, Neal Adams, Alberto Breccia, Gaspar Meana, Berto Álvarez Peña, Ibañez, Iranzo, Isaac del Rivero, Ana Miralles, Buylla, Mariscal … Y no llevo ni una cuarta parte.

Salón Internacional del Cómic del Principado de Asturias

Además de los autores mencionados, en 1995, visitó Gijón Will Eisner. Ni que decir tiene que todos andábamos revolucionados tratando de conseguir su firma y soñábamos con la posibilidad de un pequeño garabato de su propia mano.

Era este un evento en el cual, con algunas excepciones, te podías acercar a los autores casi en cualquier momento, tratar de intercambiar algunas frases con ellos e intentar la aventura de pedir un dibujo. Gratis. Cuál fue nuestra decepción al comunicársenos que Eisner (ya mayor y con el cuerpo para pocos trotes) no iba a realizar ningún dibujo. Sin embargo con uno de los padres fundadores del arte secuencial tan cerca uno no va a renunciar a intentarlo. Sobre todo cuando uno tiene la edad en la que la obligación es precisamente eso, lanzarse. Todos los avances fueron repelidos... En el hall del hotel, en las cafeterías aledañas al Teatro Jovellanos, en los servicios del propio teatro, cualquier calle… Imposible. Gran admirador del cartaginés Aníbal, medité profundamente sobre alguna estrategia alternativa. Los días pasaban y las opciones eran cada vez más escasas. Cualquier intento de aproximación frontal había fracasado. La única alternativa, buscar un modo sutil de encontrar un punto débil en el flanco.

Último día del XIX salón del comic, entrega de premios. Una de las tácticas habituales de los fans era llegar temprano para situarse cerca de una de las salidas o, como alternativa, cerca del escenario donde en ocasiones tenía lugar la posterior sesión de firmas. Por mi parte opté por una situación estratégica, justo detrás del matrimonio Eisner. En un punto de la ceremonia, Eisner fue llamado para recoger un premio y recibir el merecido homenaje. En cuanto el autor dejó su asiento comencé a aplaudir estruendosamente y, en un inglés macarrónico, comencé a vocear cosas como ¨eres el mejor, ¨qué gran artista¨ hasta que, por fin, la señora Eisner se giró y sonrió. Bang!! Sonreí a mi vez y le dije (ya en un tono más comedido) lo mucho que admiraba a su marido, lo influyente que era en mi vida y yo qué sé qué más. En mi abominable pseudo inglés traté de comunicar pasión y cierta desesperación por poder conseguir una firma ¨no, no podía siquiera soñar con un dibujo de la mano de Will Eisner¨… En ese momento el Sr. Eisner regresó a su asiento (confieso que con toda esta pantomima me había perdido la práctica totalidad del homenaje) y sonrió a su esposa. Ella hizo lo propio mientras le decía algo así como ¨Will, cariño, hazle por favor un dibujo a este chico tan simpático¨. Eisner me miró sorprendido y con un atisbo de divertuida complicidad y me pidió un papel. Su ¨Spirit¨ dedicado es una de mis posesiones más preciadas.

Sé que no actué correctamente. Y acepto todas las críticas que se me hagan. Las asumo. Trataré de enmendarme por todo esto. Pero ese momento fue glorioso.

Otro grato recuerdo alrededor de Will Eisner es una camiseta que un buen amigo me regaló y en la que dibujó (directamente sobre la tela) un magnífico Spirit. Creo que fue el mismo año de la visita del creador del personaje. De eso hace 22 años. Aún la conservo (aunque maltrecha).

Para finalizar, otra breve nota. Varias de las ilustraciones de la exposición muestran diferentes calles neoyorkinas cuya naturaleza, por lo que vemos, dejaron una huella profunda en el ánimo de Eisner.

Will Eisner: The Centennial Celebration

Antes eran calles para mí anónimas. Ahora, sin saberlo hasta ayer mismo, descubro que me afectan de una manera parecida, y sería capaz de ponerles nombre. Siento que un círculo se cierra ahora, completando una historia que, sin él saberlo, mantuvimos (mantenemos) Will Eisner y yo.

Maridando a Will Eisner

Calles solitarias, ¨Super¨ (el término americano para los caseros) abominables y , como se hace notar en el documental de la Society of Illustrators de Nueva York, personajes que, por primera vez, se nos muestran agonizantes. Eisner fue un maestro también del estilo ¨Noir¨ y para sumergirnos en sus callejones apenas iluminados cualquier Dry Stout será una buena compañía. Café, regaliz, y un final seco en boca permitirán la fusión completa con el universo Eisner.



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