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WHEN WE WERE BASTARDS

WHEN WE WERE BASTARDS

WHEN WE WERE BASTARDS

Abril 23/The Beer Seekers/Cine: A qué sabe una película

A los llamados ¨deportes de masas¨, sea cual fuere en cada país, tradicionalmente se les asocia un componente alienante fomentado por los respectivos gobiernos para dominar a sus ciudadanos. En la antigua Roma era el circus junto el pan. Ahora, cuando el pan es cada vez más escaso, los circos se han quedado cortos para entretener tanta hambre.

Sea como fuere, no deja de plantear cierta injusticia el criticar los deportes en sí y a sus practicantes, en lugar de a quienes crean la necesidad de generar esas distracciones que, supuestamente, les permiten campar a sus anchas en sus afanes de enriquecerse o empoderarse a costa de las sociedades en las que cohabitan.

Pero si bien los deportes no tienen la culpa de los otros sucesos a los que sin connivencia alguna deben cubrir, también lo es que no tienen por qué permanecer impasibles ante ellos. Al igual que cualquier ciudadano, los equipos, sus jugadores, pueden formar parte de movimientos sociales, de cambio, transformadores. Por desgracia no es la norma, pero en raras ocasiones, como la que hoy recogemos, podemos encontrar felices excepciones para negarla y, en el mejor de los casos, cambiarla.

El baseball es el deporte nacional en estados unidos. Inspirado en el ¨Rounders¨ británico, el baseball adquiere cierta entidad propia a finales del siglo XVIII en suelo americano y en 1845 se tiene constancia de la creación del que se puede considera primer equipo que juega bajos las reglas modernas de este deporte. Está, pues, ligado a la creación del propio país y para los estadounidenses forma parte de su cultura popular y algo que consideran propio, nacido y crecido en lo que habría de ser su hogar, lo cual, en un país con tan escasa historia, supone un añadido de valor incalculable. De alguna manera, todo lo que se sucede en el baseball le sucede al país entero y, por ello, en este deporte, todo acontecimiento es trascendente.

Este preámbulo sirve para enmarcar la historia que hoy nos ocupa y que tiene mucho de deporte, pero también de insurrección y de lucha anti sistema... desde un ¨deporte de masas¨. Y la importancia de los acontecimientos, viene marcada por haber tenido lugar en el corazón del deporte que define a una nación: Estados Unidos.

Los Portland Mavericks ya han desaparecido. Quizá precisamente su corta existencia (1973-1977) añade a su historia una carga extra de esplendor. Todo comienza cuando la franquicia de baseball, con sede en Portland desde 1919, deja la ciudad y se traslada, tras la temporada de 1972, a Spokane. Este equipo formaba parte de Pacific Coast Leage de categoría AAA (es decir, la máxima categoría, algo así como La Primera división en fútbol). En los últimos años anteriores al traslado el público que acudía al estadio era escaso. Nadie conocía a los jugadores. El equipo era como un edificio más de la ciudad. Algo que simplemente estaba allí. Y entonces llegó Bing Russell, un actor procedente de Hollywood en el ocaso de su carrera ¿Qué demonios pintaba allí? Portland no se caracteriza por ser un lugar escogido por las ¨estrellas¨ como lugar de destino.

Pocos conocían la pasión que desde niño sentía Russell por el baseball y que le llevó a conocer a muchos grandes de este deporte e incluso a viajar con ellos durante unos años. Más tarde, y antes de su etapa como actor, Rusell había grabado como director, guionista y productor varios vídeos formativos sobre este deporte. Así pues, Rusell llega en 1973, en plena madurez, pero aún cargado de sueños (cómo no!!) a Portland. Una vez allí, compra una licencia para establecer un equipo de baseball de la Short-Season Class A (que apenas llegaría a ser una liga regional en su homólogo futbolístico). Pero lo hace, y he aquí la clave de la historia, como un equipo independiente.

Portland Mavericks

En ese momento, todos lo equipos de dicha categoría pertenecían a alguna franquicia con equipos en la AAA. Esos grandes equipos compraban, y compran, licencias en las categorías inferiores para hacer pruebas y entrenar jugadores. Algo así como los equipos B de los equipos de primera. En esas categorías inferiores del baseball, los jugadores apenas permanecían una temporada. Llegaban procedentes de universidades para ser probados o entrenados, o bien se trataba de jugadores de segundo año que no acababan de rendir en los primeros equipos y eran enviados allí un poco a ver qué pasaba.

Estas franquicias se distribuían por ciudades de todo el país por las que pasaban anónimamente los jugadores. No eran (son) ¨los¨ equipos de la ciudad. Solamente están allí haciendo sus pruebas. Y así, en 1973 llega Russell a Portland y crea, literalmente de la nada, los Mavericks. Como decíamos, un equipo independiente.

Portland Mavericks

El actor, como si del elenco de su película se tratase, anuncia la celebración de un casting a escala nacional por los periódicos. A las pruebas acuden todos aquellos que alguna vez en su vida habían soñado con jugar profesionalmente. Y, entre ellos, algunos jugadores que por diferentes motivos habían sido apartados o excluidos de equipos de categorías superiores. Russell, sin embargo, sólo juzgaba a cada persona por sus capacidades sin importarle cualquier otra condición.

Todas las personalidades, todas las excentricidades, cualquier edad, tenían también cabida en su equipo. Y el resultado fue un grupo de jugadores con carácter entregados a la causa de demostrar que eran merecedores de esa oportunidad de lo que para ellos era el privilegio de ser jugadores de baseball, sin renunciar a ser ellos mismos.

Portland Mavericks

Cada uno de los componentes del equipo desarrolló un fuerte sentido de pertenencia hacia aquella ciudad que les acogía y les permitía desarrollar su pasión. Este sentimiento, transmitido por los jugadores, junto con los buenos resultados del equipo, comenzaron a llevar espectadores al estadio. Portland vibraba no sólo con el juego sino con sus jugadores. Russell era mal visto por las ligas mayores que veían peligrar el orden por ellas establecido.

Los Mavericks vapuleaban y dejaban en ridículo a muchos de los jugadores que habrían de ser futuras estrellas en la triple A y las grandes franquicias se sentían ofendidas por la mera presencia de aquellos advenedizos que, como piratas surgidos de un ignoto horizonte, habían llegado para arrebatarles aquello que consideran suyo por derecho.

Portland Mavericks

Fueron años trepidantes en los que las ligas mayores se vieron obligados a llevar jugadores, como si de mercancías se tratase, desde otros equipos a sus ¨filiales¨ con el único objetivo de evitar que los Mavericks ganaran un campeonato. Al final, la única alternativa de los grandes equipos fue ampliar la liga de baseball en la triple A y comprar una licencia en la ciudad de Portland, movimiento que obligaba a los Maverick a desaparecer por las normas internas de este deporte que, cabe señalar, está excluido de la aplicación de las leyes ordinarias.

Toda esta maravillosa e inspiradora aventura se narra con acierto en el documental ¨The Battered Bastards of Baseball¨, dirigido por los nietos de Russell. Como el gran Alí, los Mavericks nos muestran un a vía diferente de entender el deporte (sea o no ¨de masas¨), no como algo aislado de la sociedad sino como una plataforma para trabajar en y por ella.

Portland Mavericks

No me considero un aficionado al baseball, pero puedo decir que desde ahora tengo un equipo.

MARIDANDO A LOS MAVERICKS

Cervezas Gabarrera también tiene su particular manera de entender el mundo cervecero. Han convertido su fábrica en una plataforma de integración de la comunidad a la que pertenecen y desde ella promueven la activación económica de esa zona de la sierra de Madrid. Son además la primera cerveza de esta cominidad autónoma en ganarse la clasificación de ¨ecológica¨ y para ello tuvieron que ayudar incluso al establecimiento del marco normativo regional para poder ser certificados, abriendo asi el camino para otras cerveceras.

Cervezas Gabarrera

De entre todas sus cervezas escogeremos la ¨Samburiel¨. Se trata de una American Brown Ale que, partiendo de las Brown inglesas (del mismo modo que el baseball se inspira en juegos típicamente británicos), incorpora lúpulos exclusivamente americanos.

Salud!



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