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En el bosque, bajo los cerezos en flor

Este relato requiere una cerveza...
En el bosque, bajo los cerezos en flor

En el bosque, bajo los cerezos en flor

Mayo 06/The Beer Seekers/Literatura: Donde las letras y la espuma se encuentran

Las cosas son así. A veces sucede que los cambios vienen como una tromba enfurecida y, en esos momentos de desconcierto, rescatas lo que puedes. En realidad, es muy posible que esto sea mentira, una que genero para tratar de exculparme cobardemente. Sea como fuere, es cierto que quizá las cosas no son así. Lo fueron, sin embargo, en mi caso. Un día uno se encuentra en Madrid, después de doce años intentando adaptarse, con poco éxito, y al otro está en Nueva York, sin saber muy bien si mirar hacia atrás o hacia delante, pero siempre tratando de recuperarse a uno mismo. A sí mismo. Todo va llegando poco a poco... Un recuerdo, un impulso, aquella duda. Lentamente, con cierta pereza, aquello que uno es parece ir llegando con retraso, una estela de ti mismo que lentamente se reagrupa en el presente. Imagino que es este un mecanismo lógico de supervivencia y que siempre es más fácil viajar ligero y el equipaje, en fin, ya irá llegando. De esta manera, uno contrae deudas y vergüenzas, acumula deberes que, de forma inimaginable, ahora no lo parecen tanto. Uno se reprueba porquetendríaquehacerestascosas, pero las fuerzas andan justas.

Esto me sucedió con Ango Sakaguchy y sus cerezos en flor y con la editorial Satori, a quien le prometí este texto que ahora escribo. Todos ellos estaban ahí, entre el tumulto, imperdonablemente embarullados junto a quién sabe qué y que me sorprenderá algún día cuando también llegue. El reencuentro con todos ellos fue así. Una tormenta de nieve apocalíptica, algo de hastío y quizá alguna cerveza. Y entonces la decisión. La alerta estaba dada. Los coches tienen prohibido circular y se recomienda a los ciudadanos permanecer en sus casas. Ja. Me gustaría poder decir que valientemente bajé junto con mi señora a la calle con decisión, pero creo que no es verdad. Apenas fue una decisión como tal. Bajamos siguiendo un impulso, y no hubo más. Sucedió cuando apenas habíamos llegado a la calle, entre una maraña de gorros, guantes, bufandas y levanté la mirada. Casi en ese preciso momento, Sakaguchi, Satori y los cerezos en flor se materializaron. No es ni siquiera original, pero así fue. Las calles estaban vacías, los copos se precipitaban como kamikazes contra los cuerpos amontonados de otros compañeros que alfombraban las aceras, ahora invisibles. Entre todos habían ya logrado enterrar la ciudad bajo nebulosos bultos interconectados como grandes dunas de hielo. Silencio excepto sordas explosiones diminutas de cada nueva andanada blanca al chocar contra la nieve. Allí, casi sin ver, bajo aquel enceguecedor chaparrón, comprendí al bandido del paso de Suzuka y su terror a esa otra lluvia nívea creada cuando la flor de los cerezos se precipita sobre los pastos y los viajeros. Sakaguchi, en su relato, de forma magistral, cristaliza en palabras un terror atávico, un lugar común, pero no por ello menos tenebroso, como es el terror que infunde el mal agazapado tras la belleza.

Su relato, ¨En el bosque, bajo los cerezos en flor¨, es un juego de muñecas rusas donde la belleza recubre la fealdad que oculta en su interior cierta belleza. Leerlo me hizo sentir algo curioso, una sensación similar a la que se apoderó de mí mientras contemplaba la ciudad sepultada. Al principio, uno admira el hermoso paisaje... El entorno inmaculado recubriendo, ocultando, las decrepitudes y las sombras de la gran megápolis. Pero enseguida uno empieza a padecer cierto agobio. Un sofoco, más ajeno que propio, y empieza a sentir la asfixia de toda esa fealdad enterrada y que ahora apenas puede respirar. Nota su prisión entre el hielo cruel que la inmoviliza y la somete. Y, en ese momento, como en un juego de espejos, los roles cambian. Lo hermoso se torna cruel y la fealdad que nos enerva y maltrata en el día a día nos parece desprotegida y casi nos obliga a compadecerla. Quizá es porque todo lo que nos recuerda a nosotros mismos nos lleva a perdonar y porque, haciéndolo, nos perdonamos a nosotros mismos. Nosotros que tantas veces nos pensamos como vemos ese paisaje, una supuesta pureza que oculta la oscuridad en su interior. Esta misma inquietud la refleja de forma sutil, maravillosa y poética Ango sakaguchi en su relato. Las grandes obras literarias tienen entre otras cualidades la de ejercer de lente que nos provee de herramientas para contemplar el mundo a través de una realidad aumentada y así, cuando el otro día observaba la ciudad en la tormenta, no sólo la veía a través de mis ojos. Era yo, pero era también el ladrón y era Sakaguchi y la nieve era además flores de almendro en el viento.

Podemos encontrar en este libro de editorial Satori otros relatos del mismo autor, también interesantes, aunque este sobre el que acabo de extenderme justificaría por si solo su lectura. Como siempre en el caso de Satori, la cuidadísima edición facilita disfrutar de la lectura y del objeto que la sostiene. Lo cual, como lector que se siente respetado, siempre es de agradecer.

Maridaje

En el bosque, bajo los cerezos en flor Este relato requiere una cerveza especial que aúne, de alguna manera, sencillez, elegancia y matices. En este caso hemos encontrado en la One Claw Rye Pale Ale, de la cervecera Westbrook Brewing Co., la compañera ideal. Su tono amarillo pajizo, su limpieza, su nívea espuma, nos retrotrae a la blancura de los cerezos en flor… y las notas sutiles de sabor, a su ligereza. Encontramos presentes las maltas que aportan cierto dulzor, pero en seguida se continúan con los matices especiados y secos del centeno, lo cual entronca perfectamente con una narración en la que la dulzura del amor, de lo bello, encierra algo más profundo y desasosegante. Al igual que en el relato las cosas no son lo que parecen y bajo una aparente sencillez encontramos mensajes de lo oculto, de lo que está más allá de la cómoda superficie.


EDITORIAL SATORI

Editorial SatoriSomos una editorial dedicada íntegramente a Japón cuyo objetivo es dar a conocer la fascinante cultura y literatura niponas al mundo hispanohablante a través de obras publicadas por autores de reconocido prestigio, tanto occidentales como japoneses. Nuestra intención es cubrir el vacío bibliográfico que existe en lengua española con respecto a la cultura del País del Sol Naciente; es por ello que nos dedicamos en exclusiva a la publicación de obras de temática japonesa.

Intentamos abarcar los más diversos campos de estudio desde la historia, hasta la literatura, pasando por las más peculiares formas de expresión artística, como el teatro kabuki o el ukiyo-e o el mundo filosófico del zen, el sintoísmo y el budismo... porque creemos que este es el mejor modo de penetrar en una cultura tan lejana pero, al mismo tiempo, tan cercana. Con este sueño nació Satori, «Iluminación», para aportar un poco de luz sobre un mundo, el nipón, que, en cierto sentido, aún sigue en penumbra.¨

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