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Moondog: Cuando New York fue Asgard

Moondog

Moondog: Cuando New York fue Asgard

May 16/The Beer Seekers/B33Rpm: Music and beer

Hubo un tiempo en que nueva York no fue tal. Ni si quiera pertenecía a este universo o formaba parte de nuestra dimensión. Efectivamente, la ciudad podía ser vista, pero tan sólo como una de esas ciudades que mágicamente describió China Miéville en ¨La ciudad y la ciudad¨ y que estaban entre nosotros, casi habitándonos, sin estar.

El responsable de esta transmutación fue alguien que previamente se había transformado a sí mismo, desde un crío nacido Louis Thomas Hardin en Marysville (Kansas, Midgard) hasta convertirse a sí mismo en la encarnación de Odín y por lo tanto haciendo de los espacios que le rodeaban una parte de Asgard. Esto lo sabían todos aquellos que entre finales de 1940 y 1972 pensaban que habitaban Nueva York y que podían ver entre la 6 Av y la 52 St una figura imponente ataviada como sólo el dios Vikingo podía estarlo y tocada como corresponde al padre de los dioses nórdicos.

Moondog

Moondog, Odín, Hardin, ciego desde los 16 años fue también poeta, músico, luthier, compositor… Le inspiraron las canciones tradicionales de los nativos americano, pero también los ruidos de la calle, las sirenas distantes de los barcos a los que escuchaba como si de instrumentos se tratase. Lejos de aislarle, su diferencialidad le aproximó a otros grandes músicos con los que compartió experiencias, ritmos e inquietudes… Phillip Glass, Ravi Shankar, fueron algunos de los que trabajaron con Moondog y, más allá de la música, compartió inquietudes con otros artistas e intelectuales como Salvador Dalí o Allen Ginsberg. Otros, con quienes no trabajó directamente, le admiraban en la distancia como es el caso de Charlie Parker o Charles Mingus.

En lugar de encerrarse en su propia concepción de la música, se interesó por todas. Así podemos encontrar en sus composiciones algunas puramente jazzísticas, otras clásicas o incluso versiones de temas de Janis Joplin. Fue seguramente esta humildad embebida en la genialidad lo que le convirtió en universal a los ojos de sus coetáneos y a los nuestros.

Tras estas décadas en Manhattan, se trasladó a Alemania, portando consigo el aura de Asgard a través del océano hasta tierras germanas. Allí trató de buscar unas raíces, que sabía originadas lejos de su Midgard natal, mientras grababa diferentes y fructíferos discos que hoy en día siguen inspirando a compositores, músicos, poetas... Todo ello gracias a Iona Sommers, una joven que reconoció a este genio cuando se lo encontró mendigando en las calles y le dio no sólo cobijo, sino la oportunidad de desarrollar su carrera musical ayudándole como lo haría una agente.

Sólo una vez regresaría a tierras americanas y sería para dirigir la Orquesta Filarmónica de Brooklyn. Moondog Fallecería en 1999 en Münster (Alemania).

Poco se conoce en profundidad acerca de esta figura colosal y difusa sobre la que, afortunadamente, un documental en preparación tratará de arrojar alguna luz y al que cualquiera puede ayudar en su financiación.

Mientras tanto, sólo nos queda escuchar las composiciones de este humano, que se convirtió en un Dios, y a través de ellas tratar de penetrar en un misterio que, como un manto, aún hoy nos envuelve y, paradójicamente, nos humaniza.

Maridando a MOONDOG

Es casi imposible que una sola cerveza recoja la variedad de géneros y sonidos que rodearon la trayectoria de Moondog. Una buena aproximación sería la 512 Pecan Robust Porter. Este estilo presenta una carácter más lupulado y tostado que las porter de las que parte, pero pueden encontrarse al mismo tiempo algunas notas a caramelo y chocolate que le aportan complejidad y matices.

Moondog

En este caso 521 Brewery le añade nueces Pecan que incorpora a la gama de sabores el de los frutos secos. Para esta cerveza, la 512 apuesta por el nitrógeno para lograr una espuma consistente y duradera, aspectos que comparte con el que fuera el Vikingo de la Sexta avenida.

Salud!!



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